Una de las cosas malas de querer ser independiente es que, inevitablemente, te acabas convirtiendo en un bulto sospechoso. Yo creo que siempre ha ocurrido, pero, en los últimos años en España, si no estás en un lado de la trinchera, se supone que estás en el otro lado y no se suele entender que tú, unas veces, puedas estar muy cerca o muy lejos de las opiniones y de los valores de unos, pero, al día siguiente, puedas estar igual de cerca o igual de lejos de las opiniones y los valores de los otros. Y ahí, si te significas de algún modo reclamando tu derecho a no estar a muerte con nadie, te suelen caer chorreos descomunales. O, si acaso, te dejan a un lado calificándote de melifluo o, incluso, haciendo referencias a la presunta flojera de tu parte del cuerpo masculino que rima con dicha.
El problema para los que están en cada una de las trincheras es que hay momentos en los que no solo se necesita que estés de acuerdo con tooooodo lo que se diga en tu lado del cuadro. Cada cierto tiempo los tertulianos, columnistas, opinadores y analistas tienen que ir algo más allá para acumular puntos extra con luz que les harán merecedores del aplauso, el toque de chepa y la presencia pagada en las tertulias adecuadas.
Los que forman parte de la tropa y son políticos profesionales, deben siempre, por supuesto, asentir de manera muy evidente cuando habla el líder (principalmente si estás detrás de él en un plano televisivo) y, para mantener su puesto con progrepuntos o fachapuntos, deben, además, hacer declaraciones de apoyo entusiasta al líder, aunque lo que haya dicho el líder sea una pollada mayúscula o se cisque en tus principios más sagrados.
Pongamos como ejemplo el día de ayer. Hubo varios momentos de acumulación de progrepuntos y fachapuntos para políticos en ejercicio.
Por ejemplo, los juicios. Ayer hubo sesiones del juicio de la “Kitchen” y del juicio del “Caso Mascarillas”. El de la “Kitchen” implicando a un exministro de un gobierno del PP y, el de las mascarillas, implicando, entre otros, a un exsecretario de organización del PSOE y ex ministro del gobierno de Sánchez. Y, por supuesto, todos los que salían en los medios, cuando se les preguntaba por el juicio que afectaba a su partido hacían el giro dialéctico para conseguir que pareciera que les habían preguntado por el juicio del partido de enfrente. Y así vimos a Óscar Puente, diciendo que, si Rajoy fuese Pedro Sánchez, por supuesto estaría ya en el trullo. O a Elías Bendodo asegurando que “Sánchez empezó a robar en las primarias y, desde entonces, no han dejado de robar”.
Otro momento gracioso fue con el tema de la “prioridad nacional” presente en los pactos del PP con Vox en Extremadura y Aragón. Los dirigentes autonómicos del PP diciendo una cosa y los nacionales matizando y no diciendo la contraria, pero casi. Ahora; el momento grotesco del día en la acumulación de progrefachapuntos fue el del Ministro Bustinduy. Al alcalde de Lleida se le ha ocurrido prohibir el uso del burka y el nikab en espacios públicos. No sé a ustedes, pero a mí me parece que esa medida es una defensa de la dignidad y la independencia de la mujer. Pero depende. Para el Alcalde de Lleida eso es un progrepunto, pero, para el Ministro Bustinduy, es un fachapunto. Que yo flipo, claro. Te tiras la vida defendiendo la absoluta igualdad de hombres y mujeres y resulta que prohibir el uso del burka y el niqab te parece racista ¿? Me sorprende que alguien considere progresista que un hombre decida cómo deben vestir su mujer, su hija o su hermana. Que eso es el burka y el niqab. Incluso el velo. Una imposición. Una sumisión de millones de mujeres a lo que decidan los hombres que gobiernan sus respectivas vidas.
Algunas veces, cuando he hablado con amigos de esos que ganan progrepuntos cada vez que abren la boca, me sorprenden diciendo que esas mujeres escogen llevarlo. Que es una decisión libre y una manifestación de su cultura y no sé qué mierdas más. Y a mí hasta lo del velo me recuerda siempre a las mujeres de mi infancia que, supuestamente, estaban felices con vivir en sus casas con la pata quebrada y criando niños a cascoporro. Y muchas decían que lo habían escogido. ¿Era eso cierto? Probablemente. Pero porque no tenían otra opción. Mi madre adoraba a mi padre y nos adora a los 8 hijos que tuvo. Pero ¿habría preferido otra vida? Quizás sí. Ella era una estudiante más que sobresaliente y habría querido ser médico. A mi abuelo le parecía que una niña malagueña estudiando Medicina sola en Granada en los años 50 habría estado en peligro y la mandó con las monjas a Burdeos a estudiar enfermería. Mi madre pasó de la enfermería y decidió casarse con mi padre a los 21 años. A los 22 tenía su primera hija en el mundo y, con 32, dio a luz a la octava.
Y mi madre mata por cualquiera de nosotros y no renuncia a la vida que tuvo, pero estoy seguro de que habría querido poder elegir, que es lo que hoy hacen, gracias a Dios, la mayor parte de las mujeres que viven en España. Y a esas pocas mujeres, españolas o migrantes, que siguen viviendo en sus familias aquí como si estuviéramos en los años 50, yo lo que les deseo es que consigan liberarse de sus yugos. Y ya me dirán ustedes si, por pensar esto, lo que he ganado hoy es un progrepunto o un fachapunto o si, como me suele pasar, me he quedado exactamente en medio.
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Yo te daría el progrepunto y el fachapunto, los dos, porque dejarte sin ellos me parece injusto. Lo del burka y el niqab es tremendamente delicado, yo no tengo claro quién lleva la razón. Y por eso, como en tantas otras cosas (léase el aborto) yo creo que lo ideal es no imponer ni prohibir. Animar y ayudar a que se liberen del yugo a todas esas mujeres a las que les molesta y les oprime y constriñe su libertad y les hace sufrir. Pero respetar a las que no deseen hacerlo de momento, por la razón que sea. Prohibir cosas es siempre el camino fácil, no para arreglar nada, sino para que te den los minipuntos y los votos en las elecciones. Pero como decía el sabio Anacleto, hay que elegir siempre el camino difícil, que suele ser mejor. Por cierto, todavía hoy muchos hombres y mujeres deciden cómo deben vestir sus hijos, y nadie se rasga las vestiduras.
Gracias, Josesain. Yo tampoco tengo claro quién lleva la razón y sé que, como lo de acabar con la mutilación genital femenina, no es cosa fácil ni de un día. Pero tengo clarísimo que esto es una imposición y una subyugación de la mujer frente al hombre y me flipa que la gente de izquierdas sea tan intrasigente con cualquier chorrada de la Iglesia católica y tan comprensiva, laxa y condescendiente con los clérigos musulmanes y con sus costumbres del siglo XV. Y, oye, si lo quieren hacer en sus países, pues no podemos hacer nada. Pero en un país que está en el siglo XXI y que exige a la Iglesia Católica la aceptación de que estamos en este siglo, creo que se le debe exigir igual a los musulmanes. Tú dices que «respetemos a las que no deseen hacerlo por la razón que sea». Me flipa. La razón que sea, en todos estos casos, es que su marido, su padre, sus hermanos, les pegan palizas y/o no las dejan salir de casa si no cumplen con las muy estrictas restricciones que hay para la libertad de las mujeres. Y eso también es violencia contra la mujer. Pero, ay, esa violencia contra las mujeres no cuenta en los progrepuntos, porque los que lo hacen son musulmanes y hay que respetar su cultutra, sus creencias y sus tradiciones. Y, en fin, que me metas en el mismo saco que el burka y el niqab a los padres que deciden cómo visten sus hijos.. No sé tú; yo, desde los 18 años (que es cuando te conviertes en adulto y responsable de mis actos) visto como me da la gana. Y tú también. Un. abrazo
Yo creo que decir que TODAS esas mujeres llevan el burka o el velo porque, de lo contrario, su marido les zurra, es tan cuestionable como decir que tu madre tuvo que resignarse a la crianza por miedo a lo mismo. Las cosas no son tan sencillas. Por supuesto que no permitiría una mutilación de ningún tipo porque además ya está prohibido en nuestra ley fundamental pero, ay, es que la Constitución no dice nada de cómo debe ir uno vestido por la calle. Y me parece bien. Insisto: hacer campañas, incentivar, promover, apoyar, todo me parece bien. Prohibir me parece fatal. Y dejen de prohibir cosas que no me da tiempo a desobedecerlo todo!
Gracias, Josesain. No sé dónde has leído que yo diga que TODAS llevan el velo/burka/niqab porque les zurran. Digo, y creo que es cierto, que si no se ponen esas prendas o les pegan palizas o no las dejan salir de casa. Y eso es absolutamente cierto. Que luego haya muchas que dicen que lo llevan por elección es otra cosa, pero que esas prendas son una imposición de los hombres es una realidad triste, pero muy cierta. Y respecto a la Constitución, no dice cómo hay que ir vestido por la calle, pero sí habla de la libertad individual, que, en este caso, es pisoteada por los varones desde que nacen estas mujeres. Un. abrazo