COMO SI FUERA TU CASA

Así. Exactamente así. Como si, en vez, de gastando el dinero público, estuvieras gastándote el dinero con el que has de dar de comer a tus hijos. Ese es el modo en el que deberían gestionar el estado quienes nos gobiernan. Y hablo de los gestores del Estado, de las Comunidades Autónomas y de los Ayuntamientos. Porque creo firmemente que, si utilizasen el dinero como si fuera el de sus respectivas familias, habría mucho menos malgasto del que veo, cada día, allá donde miro.

En esta semana ha comenzado la campaña de la Renta 2025. Jamás llamaré a nadie a la insumisión fiscal. Es obvio que, el primer botepronto que te sale, cuando ves los palos que nos dan y el mal uso que hacen de nuestro dinero, es decir: “que les den”, “voy a defraudar todo lo que pueda” o, en algunos casos, “me voy de España”. Y no se trata de eso. No voy a decir que me apasiona pagar impuestos, pero opino que los que más ganamos debemos contribuir más para que podamos tener mejores carreteras, hospitales y escuelas y para que, los hijos de las familias con menos ingresos, puedan tener las mismas oportunidades que mis hijos.

Pero en esta semana de arranque de la campaña de la Renta sí creo que es el momento en el que debemos exigir a nuestros gobernantes que hagan un buen uso de nuestro dinero.

Y no quiero que parezca que digo esto porque ha comenzado el juicio contra José Luis Ábalos y Koldo García, esos, junto con Cerdán, grandes desconocidos para el Bello Pedro. Y se han visto fotos obscenas de malgasto de dinero público a espuertas. No. Hablo de este tema porque en estos días me he enterado de hasta 5 casos que dejan claro que el gasto incontrolado es un mal endémico en nuestras administraciones.

5 jóvenes que han aprobado en diferentes lugares distintas oposiciones a cuerpos de la Función Pública están viviendo, hasta el día de hoy, la misma situación. Han obtenido sus plazas, están ya cobrando sus sueldos (en algunos casos parcialmente hasta que hagan un cursillo de formación), pero llevan meses sin destino. Si estos 5 casos yo los he conocido rascando un pelín entre las amistades, no quiero imaginar cuántos casos similares habrá en el resto de España. Entiendo que serán millones de euros que se van al retrete y cientos (o miles) de muchachos y muchachas que están cobrando sin hacer nada e, imagino, desesperados por no poder empezar a trabajar.

Y hay decenas de ocasiones en las que uno se da cuenta de que el dinero público no solo es que esté mal custodiado, es que está pésimamente gestionado y no parece que a nadie le preocupe. Pongo varios ejemplos. Unos conocidos; otros no tanto.

Aeropuertos como el de Castellón o la absurdamente faraónica nueva terminal del aeropuerto de Santiago de Compostela en la que, al llegar, ves abandonada y acumulando polvo la antigua terminal. Máquinas carísimas y extraordinariamente sofisticadas que se compran para su uso en instituciones públicas y que pasan meses y años sin ser abiertas. Unas veces por falta de tiempo para formar al personal sin que colapse el sistema. Otras veces por una simple pésima ejecución de los gestores. Autovías con un coste elevadísimo para cubrir trayectos con muy poco tráfico, en las que se podría haber optado por las carreteras 2+1 que triunfan en Europa, que son infinitamente más baratas. En vez de cuatro carriles, dos por sentido, tres carriles y, el del centro, unas veces es para que adelanten los de un sentido y, en otros tramos, para que hagan sus adelantamientos los del otro. Eso por no hablar del gigantesco malgasto con la publicidad institucional. Yo, que llevo años trabajando en medios y buscando publicidad, he podido comprobar que, según se acerca el final del año, empiezas a ver anuncios de todo tipo, en radio, tele, prensa, redes… de instituciones públicas. Se acaba el ejercicio y tenían presupuestado un dinero que no se han gastado. Y, en vez de asumir el coste político que pudiera tener esa mala gestión, deciden tirar la casa por la ventana e inundar los medios con las campañas más variadas y, en muchos casos, inútiles. Pero claro, coño; ese dinero ya está en el presupuesto y, si no me lo gasto, el año que viene me lo quitan. Y ahí te pones a derrochar porque, como dijo la gloriosa Carmen Calvo (hoy presidenta del Consejo de Estado, tócate la bolsa escrotal) “el dinero público no es de nadie”. Y así vamos

En fin; seguro que todos ustedes tienen en la memoria de largo plazo o en la más reciente, casos como los que estoy diciendo. Y no se me ocurre mejor momento para exigir a nuestros gobernantes que gasten con cabeza.

Yo siempre que veo a los políticos gastando dinero me pregunto si en sus casas harán lo mismo. Es decir ¿no tengo para pagar esa obrilla en la cocina? Hipoteco la casa y se acabó. ¿Los niños no paran de pedirme la tele más grande del mercado? La compro a plazos. ¿Hay que hacer unas vacaciones y no nos vamos a ir al pueblo como siempre, sino al Caribe? Lo pago con la tarjeta de crédito y ya, si eso, vemos el mes que viene cómo hacemos. Probablemente en sus casas no lo hacen. Pero gestionando la cosa pública, sí. Y esas hipotecas, pagos a plazos u operaciones con tarjeta si no las puedes pagar tú mientras gobiernas, pues ya vendrá el siguiente y verá cómo solucionar el marrón porque, cuando se gestionan instituciones públicas conceptos como deuda o déficit son opinables, moldeables y adaptables a cada circunstancia. Y así vamos.

Por lo menos hay que agradecerles que, después de malgastar con lo de los traductores en el Congreso, se les haya quitado de la cabeza la soplapollada de cambiar los rótulos del frontispicio del Parlamento. No sé si recuerdan que querían poner “Congreso de los Diputados y las Diputadas”. Aunque ya puestos, seguro que Irene Montero habría añadido “de les Diputades”. Como seguro que les hará ilusión ver cómo quedaría, he pedido a la IA que me lo haga en español y en inglés. El resultado tiene gracia…

EL FRONTISPICIO IDEAL PARA IRENE MONTERO
EL FRONTISPICIO DE LA MONTERO EN INGLÉS