ESPAÑA PARA LOS ESPAÑOLES

Lo sé. Han leído el titular y han pensado en si me había dado alguna embolia para, de repente, convertirme en defensor de lo más rancio. Porque pocas cosas me parecen peores que el nacionalismo que tira de la tripa de los votantes. Y, ojo; me resulta igual de penoso el nacionalismo cateto español que el catalán, el vasco o el estadounidense.

Tranquilos que no voy a hablar de los de Puigdemont, ni de los de Aitor Esteban, aunque merecerían una reflexión sus poses egipcias y sus críticas-solo-con-la-puntita ante todo lo que está pasando entre Moncloa y Ferraz. Tampoco voy a hablar del líder del mundo libre, Donald Trump. Quería hablar de otro que utiliza en sus discursos expresiones propias de líderes mesiánicos que quieren llegar a la tripa de sus votantes. Uno al que se le llena la boca cuando dice: “El Madrid para sus socios”. Hablo de Florentino Pérez.

Aunque me dicen las sabias mujeres de mi casa que no hable de fútbol en La Cabra, hoy quería comentar acerca de las elecciones a la presidencia del Real Madrid. Florentino Pérez ofreció hace un par de semanas una rueda de prensa delirante en la que cargó contra todo lo que se menea, utilizando un tono y unas expresiones que a mí me hicieron pensar, inicialmente, en que era un montaje hecho con Inteligencia Artificial. Pero no. Era Florentino himself ahí poniendo a parir a periodistas y a todos aquellos que consideran que igual le vendría bien al Madrid un cambio en la gestión.

En esa rueda de prensa y en otras posteriores, Florentino ha repetido un mantra que le gusta mucho: “conmigo se garantiza que el Madrid es de sus socios”. Y tiene una parte cierta. El Real Madrid no es, como sucede en otros clubes, ni de un par de familias, ni de fondos, ni de multimillonarios extranjeros con un tufillo maligno en el origen de sus fortunas. Es verdad que el Madrid sigue siendo de los socios, pero hay algunas cosas ciertas que convierten esa aseveración en un ejercicio de retórica populista.

Florentino logró hace ya unos años lo mismo que han ido logrando muchos dictadores a lo largo de la Historia. Ganas unas elecciones y convences al pueblo de que no hay nadie mejor que tú para liderarles y que, por tanto, el pueblo debe renunciar a algunos pequeños derechos para darle un poder absoluto al líder, al Mesías que les va a salvar de todos los peligros. Y, del mismo modo que muchos dictadores han cambiado Constituciones con el voto entusiasta de sus pueblos, Florentino cambió los estatutos del Madrid con el aplauso unánime de los socios del club. De este modo, aunque el club blanco sigue siendo de sus socios, resulta que, a las elecciones para presidente, solo se pueden presentar Florentino o tres o cuatro de sus coleguis multimillonarios. Claro, que la cosa le ha salido un poco rana.

Florentino nota que hay un runrún por ahí. El equipo lleva siendo un desastre dos temporadas y, en este año, el Madrid no ha ganado ni la Intertoto. Y el presidente decide convocar unas elecciones derrapando, apurando al máximo los plazos para poner muy complicado que se pueda presentar algún multimillonario que cumpla con los estatutos.

Pero ha salido uno, oigan. Un tal Riquelme al que los medios afines y el propio Florentino están intentando convertir en un mafiosete poco de fiar y de solvencia limitada, para ver si la masa social sigue diciendo “sí, amo” al líder mesiánico que quiere traernos de vuelta al insoportable Mourinho.

En fin. Yo, francamente, no tengo gran cosa en contra de Florentino que es obvio que ha hecho mucho y muy bueno por el club. Pero también creo que se ha equivocado en la gestión de los egos de los jugadores, en fichar a uno de los mejores del mundo por la izquierda, teniendo a uno de los mejores del mundo por la izquierda. O sea; de comprar a Mbappé sin vender a Vinicius, y en dejar de mirar al mercado de los jugadores españoles.

Para mí no habría mejor mensaje para la candidatura de Riquelme, ni peor ataque a la candidatura de Florentino, que decir algo simple: primera vez en la historia en la que la selección española va a un Mundial sin ningún jugador del Real Madrid. Y eso no es casual. Es que yo creo que a Florentino se la pela. Y se la lleva pelando mucho tiempo porque ya llevan madridistas al Mundial un montón de selecciones. Pero la española, no. Pedri, Gavi, Lamine, Fermín (aunque se haya caído por lesión), Cubarsí, Eric García, Joan García, Dani Olmo y Ferrán Torres. Todos ellos jugadores del Barsa y, seis de ellos, productos directos de la cantera blaugrana. Los otros tres captados de las canteras de Las Palmas, Espanyol y Valencia.

Y cuando le dices esto a madridistas de pura cepa (esos que no critican a Florentino y que aman a Mou), te contestan que es que el Barsa mira a la cantera porque están en la ruina. Pues oye; casi prefiero la ruina. Pero me deprime cada vez que veo una alineación del Madrid en la que no hay ni un jugador seleccionable por España (ha sucedido varias veces este año) y no sé si eso tiene mucha solución a corto plazo.

Y ya puestos, pues pequeñas cosillas como que hayan cambiado los asientos y los han hecho a la medida de Florentino, que es el español medio de 1970. Pero ahí no cabemos bien los españoles medios de 2026. O que acaben el estadio, que visto desde fuera es horroroso y se le ven las costuras, sobre todo de noche. Y, por qué no, que vuelva a sonar en el Bernabéu el himno de toda la vida. Es cierto que es muy kitsch y como paleofranquista, pero Florentino lo ha eliminado y ahora ya solo suena el himno de la Décima, que no está mal, pero a mí me gusta también ese que parece del NODO. Y que no me digan que la letra es infumable. Yo prefiero oír lo de “veteranos y noveles” o lo del “noble y bélico adalid” que la frase esa grandilocuente del himno de la Décima, que cada vez que la oigo, me da vergüenza y jamás canto ese verso: “los días que tú juegas son todo lo que soy”. No me jodas. Si todo lo que es uno tiene que depender de los días en los que juega tu equipo, no quiero ni pensar en la cantidad de deprimidos que ha debido provocar el Real Madrid en estos últimos meses penosos.